Defectos en bienes comprados de segunda mano

Los defectos en bienes comprados de segunda mano reciben también el nombre de vicios ocultos. Se trata de defectos que no puedan ser detectados en el momento de la compraventa. En términos legales, este concepto se usa para referirse a desperfectos con los que el comprador tiene derecho a reclamar la reparación, o bien, la resolución del contrato. 

Son defectos con cierto nivel de gravedad que imposibilita el uso correcto del bien adquirido. De esta forma, el defecto no dejaría inutilizable lo comprado, ya que si este fuera el caso, estaríamos ante daños diferentes con opción a reclamar a través de otras opciones. 

Sin embargo, sí es necesario que el daño sea de tal magnitud que se impida la utilización habitual del bien o que, en caso de conocerse, haber puesto de manifiesto que no se formalizase la compraventa o haberse llevado a cabo en condiciones diferentes.

Ejemplo de ello sería:

  • Compraventas en las que el comprador no hubiese adquirido el bien si hubiera sido conocedor del defecto.
  • Alquileres donde se habría negociado una bajada de precio a causa de los desperfectos.

Además, los defectos no deben ser perceptibles a la vista, es por eso por lo que se llaman vicios ocultos. La idea es que el comprador no se de cuenta en el momento de la adquisición. De hecho, ha habido ocasiones en las que la legislación ha considerado que la experiencia del comprador permite invalidar la detección del desperfecto. Es decir, se considera que un fallo en el motor de un coche no es vicio oculto para un mecánico, o por ejemplo, un daño estructural de una casa tampoco lo es para un arquitecto. 

Para que se considere vicios ocultos tiene que cumplir una serie de requisitos

  1.     Que el desperfecto este ocasionado previamente a la compraventa. Si el vendedor pudiese exponer que el daño no estaba antes de la adquisición, la reclamación acabaría ahí. 
  2.     Que el daño sea grave. Si el comprador era conocedor del fallo, es necesario que no hubiera cerrado el trato, o bien, se hubiese negociado un precio inferior.
  3.     Que el defecto esté oculto. Si el defecto fuera fácilmente detectable, el comprador pierde su derecho a reclamar, o al menos, no como vicio oculto.

El plazo para llevar a cabo acciones legales por parte del comprador será de seis meses. Este plazo es de caducidad y no de prescripción por lo que debe ser apreciado de oficio por los Tribunales. Hay que tener en cuenta que en la caducidad el “dies a quo” es el de la fecha de entrega de lo comprado para establecerse así legalmente y no admite interrupción. 

Si se trata de una compraventa mercantil, el plazo para llevar a cabo acciones legales por vicios ocultos es aún menor, estableciendo en el Código de Comercio que será de treinta días siguientes a su entrega. Si el comprador no reclama en este período, perderá toda acción y derecho a repetir dicha causa contra el vendedor. 

Sin embargo, cuando el defecto es tan grave como para considerarse que lo adquirido es distinto a lo comprado, es decir que el desperfecto hace al objeto inhábil para su uso, estamos ante una acción de “aliud pro alio”, cuyo plazo para ejercitarla será de 5 años, según el art. 1964 del Código Civil. 

En Ramallo Abogados estudiaremos tu caso de forma personalizada, informándote de forma previa tanto la viabilidad como las condiciones necesarias en el proceso de reclamación.

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