Cómo crear una empresa en España

Crear una empresa implica tomar una serie de decisiones importantes al igual que estar al día de trámites administrativos y de carácter legal, no obstante, también supone una serie de ventajas fiscales y económicas a la hora de adquirir patrimonio. Cada tipo de sociedad tiene una forma jurídica y, a su vez, una serie de características que la diferencian según el tamaño del proyecto al que estén dirigidas.

Existen distintos tipos de figuras legales a la hora de crear una empresa. El primer paso será saber si el empresario actuará de forma individual o persona física, o bien, si por el contrario formará una sociedad mercantil. En este caso nos centramos en las sociedades mercantiles más comunes.

Sociedad limitada: Este tipo de sociedad, de carácter capitalista, cuenta con capital dividido en participaciones y se conformará con las aportaciones de los socios que no responderán de forma personal ante deudas sociales. Es la más común para proyectos empresariales.

Características generales:

  • La creación formal de la S.L. tiene que realizarse ante notario. Esta escritura debe contar con los estatutos sociales y deberá ser inscrita en el Registro Mercantil.
  • Los estatutos sociales deben contar como mínimo con la denominación social, objeto, domicilio y capital dividido en participaciones (con el valor nominal y la numeración).
  • Además, el número de participantes puede ir desde una única persona siendo una Sociedad Limitada Unipersonal o contar con más socios.
  • El capital social tendrá que ser desembolsado íntegramente y repartido en participaciones sociales. No puede ser inferior a 3.000 euros, aunque es recomendable empezar con un capital social que genere a la empresa los recursos suficientes como para comenzar la actividad, ya que es muy común que en el primer año puedan producirse pérdidas. Si estas pérdidas dejan por debajo de la mitad el capital social puede ser motivo de disolución, que de no ser resuelto, pasan a ser responsables objetivos y solidarios a los administradores de la mercantil de todas las deudas generadas a partir de dicha situación. Si el capital social fuese de la cantidad mínima, con presentar pérdidas por encima de los 1.500€ ya se incurriría en dicha causa de disolución que puede acarrear responsabilidades antes los administradores.

Sociedad anónima:

Este perfil societario es bastante parecido al expuesto anteriormente. Es también de tipo capitalista, generalmente pensada para un gran número de socios.

Características generales:

  • Puede contar con un único miembro como Sociedad Anonima Unipersonal, o tener dos o más socios..
  • Si se forma una Sociedad Anonima Unipersonal y pasan seis meses sin que haya sido inscrita en el Registro Mercantil, el socio/a responderá de forma personal, ilimitada y solidariamente ante deudas sociales generadas durante el periodo no inscrito.
  • El capital social se encuentra dividido en acciones formadas por las aportaciones de cada uno de los socios. El mínimo es de 60.000 euros, y tiene que estar completamente suscrito y desembolsado, al menos, en un 25% en el momento de otorgar la escritura de constitución. En caso de que se produzca un desembolso parcial de las acciones, la escritura tiene que expresar que se efectuará el desembolso del resto en un futuro en metálico o en nuevas aportaciones no dinerarias, determinando su naturaleza, valor y contenido, forma y procedimiento, además del plazo en el que se efectuará. Las aportaciones de los socios pueden ser en metálico, bienes o derechos valorables económicamente, en ningún caso objeto de aportación de trabajo o servicios.

Existen otros tipos de sociedad, en las que no nos detendremos, como las Sociedades Laborales (SLL), Comunidad de bienes (CB), Sociedad Comanditaria (SC) o Comunicad de Bienes (CB), puesto que no están enfocadas a una actividad empresarial y capitalista.

Por último, las Sociedades de inversión inmobiliaria, instituciones de carácter colectivo y no financiero que tiene como objetivo social la captación de fondos, bienes o derechos del público para gestionarlos invertir en bienes, derechos u otros valores financieros o no, siempre que consigan un rendimiento para el inversor .

Características generales:

  • El número de miembros accionistas no puede ser menor de 100 y reglamentariamente podrá disponerse de un umbral distinto.
  • Las sociedades que hayan sido creadas sin procedimientos de fundación sucesiva y de suscripción pública de participaciones disponen del plazo de un año, que cuenta a partir de su inscripción en registro administrativo, para alcanzar la cifra mínima de 9 millones de euros que supone el patrimonio inicial.
  • El capital social tiene que ser íntegramente suscrito y desembolsado desde la formación y se representa en forma de acciones. Se podrá emitir diferentes series de acciones diferenciadas por comisiones que serán aplicables. De esta forma, las acciones que pertenezcan a una misma serie tendrán igual valor nominal y presentarán los mismos derechos. Los fondos de inversión inmobiliaria tienen que tener un patrimonio mínimo inicial de nueve millones de euros, completamente desembolsados.

Las sociedades tienen, además, una serie de ventajas, eminentemente fiscales, a la hora de declarar su patrimonio. Por ejemplo, el tributo reducido al 2% del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales (ITP), o la devolución del IVA en los artículos declarados para el funcionamiento regular de la misma

En Ramallo Abogados podemos acompañarte en el proceso completo de la creación de tu empresa, y estudiaremos de forma personalizada cada caso concreto, sea cual sea el tipo de sociedad a la que quieres aplicar, así como trabajar en una estructura que favorezca la rentabilidad fiscal de la misma.

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